Al principio, pensamos que solo estábamos comprando un generador.
Cuando contactaste a Houhan por primera vez, ¿cómo describiste tus necesidades?
Lo dijimos muy simple al principio: la energía en la zona minera era inestable y queríamos comprar generadores diesel. Pero después de que la conversación continuó, nos dimos cuenta de que lo que realmente nos preocupaba no era que cierto equipo se quedara sin energía, sino que una vez que se cortaba la energía, el triturado, el drenaje, el mantenimiento y el suministro de energía al campamento se verían obstaculizados.
¿Por qué sentiste en ese momento que este tema no podía posponerse más?
Una mina no es como una oficina con energía de respaldo. Las líneas de rotura, las bombas de agua, la iluminación, las comunicaciones, los campamentos y los talleres de reparación tienen su propio ritmo. Cuando la red eléctrica fluctúa, no sólo hay una máquina menos en la obra, sino que todo el ritmo de producción se interrumpe. Las condiciones del drenaje y de las carreteras también hacen que los tiempos de recuperación sean más inciertos una vez que llega la temporada de lluvias.
¿Cómo reentendiste esta compra más tarde?
Houhan no solo nos preguntó sobre una máquina, sino que nos pidió que habláramos sobre producción, drenaje, campamento y carga de seguridad por separado. Fue entonces cuando descubrimos que lo que teníamos que solucionar no era comprar un generador, sino estabilizar el suministro eléctrico en la zona minera primero.